No pensaba que un pequeño Marlin Multi-alarma y 20 años darían para tanto pero dentro de mi eterna fatiga y cansancio tanto físico como mental hay algo que me dice que continúe hay algo que me dice que escriba esta pequeña historia, una historia que se que nunca emocionará a Spielberg (hay personas de un foro que saben lo que significa esto).
Lo que la gente pone en internet en internet se queda, es algo que no me gusta pero ese algo interno que desconocemos y que mucha gente llama alma me hace escribir a pesar como digo de mi eterna fatiga.
El pequeño japones de negros dígitos vivió historias sencillas, algunas alegres otras triste y otras duras pero las tuvo que vivir acompañado de su dueño unidos por el destino y la necesidad constante de las personas de ver pasar los segundos, los minutos , las horas, días semanas, meses y años, de ver pasar la vida corriendo por un lado. Pero ese dueño no quería que su pequeño japones fuera un reloj de temporada o de usar y tirar, ese dueño se quería hacerse viejo con este fiel amigo pero el destino caprichoso y algunas veces benévolo y otras cruel no lo quiso así, pero bueno eso sería después de más de 20 años de estar juntos. Perdón por el tocho pero hoy estoy triste.
En el anterior breve y corto capítulo se me olvidó mencionar que cuando recibí la carta de la mili estaba trabajando con mi empresa (bueno mía no, de mis dos jefes) en la Fábrica de Explosivos Río Tinto que empezó su andadura nada menos que en 1890. En esta fábrica a lo largo de sus más de 100 años ya que cerró sus puertas en 1997 murieron muchas personas en todas las explosiones que tuvieron lugar en sus trágicos años de fabricación entre estas personas una prima de mi madre.
Yo olía la muerte en este sitio, me daba miedo estar allí ya que tenía sensaciones muy extrañas y la carta del servicio militar en parte fue un alivio a esta extraña sensación
.
El trabajo era más de construcción que de demolición y en este sitio en temas de fatiga y esfuerzo laboral la verdad es que no estaba tan mal como en otras fábricas, lo que más recuerdo con cariño eran los almuerzos en una de las dependencias de esta fábrica donde aparte como es lógico de las mesas y sillas y bancos para almorzar o comer había un frigorífico con cervezas (en aquellos años se podía beber en los trabajos una o dos cervezas pero con moderación, eso ya era cosa de cada uno), coca-colas y fantas y encima de este una caja donde había que dejar el dinero de lo que cada uno consumiera, un gesto de muy buena voluntad y confianza en los demás por parte de los responsables de la fábrica.
Aparte de mi empresa había una de electricistas y otra de montaje de estructuras y soldadura en general, un día se bebieron casi medio frigorífico y limpiaron la caja del dinero y se termino todo.En este país no vamos a cambiar nunca siempre pasa lo mismo.
Los almuerzos continuaron después de reuniones con sus respectivas reprimendas y bien merecidas por cierto pero yo ya me llevaba un bote de cervecilla de casa de mis padres. En el almuerzo mi Marlin con una de sus alarmas me avisaba del fin de este pequeño rato de reponer fuerzas de charla y como no de esparcimiento.
Los días pasaban apacibles porque esta fábrica a pesar de su peligro era tranquila y estaba muy bien vigilada tanto por vigilantes jurados como por la guardia civil pero en el pequeño rectángulo donde va la fecha del Marlin los días que faltaban para irme a San Fernado Cádiz para el periodo de instrucción y después destinado a Melilla iban restando inexorablemente aunque como digo con algo de alivio por ese olor a muerte y esa sensación de que allí habían perdido la vida muchas personas, gente con ilusiones, con una vida por delante, con familia que los esperaba con ansiedad todos los días, va desde aquí mi recuerdo y mi homenaje a todos ellos.
Foto después de una explosión el 15 de Octubre
de 1947, (foto del Blog del historiador Francisco
Atanasio Hernández).
Y a principios o mediados del mes de Noviembre de 1985 llegó el día que tuve que viajar a Murcia capital por los billetes de tren y la documentación con el destino del servicio militar en el reemplazo 3º-2ª de dicho año con destino en tren a Alcázar de San Juan en Ciudad Real para recoger reclutas del centro de España y después a San Fernando en Cádiz.
Pero eso es otra historia.
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San Fernando de Cádiz, supongo que te tocaría algo relacionado con la marina/armada.
ResponderEliminarEntiendo muy bien lo que expresas sobre esa sensación en ese tipo de fábricas, aquí hay una relativamente cercana que también fabricaba explosivos (de hecho allí grabé un vídeo con mi F-24 y por youtube andará, hace tiempo), y aunque ya queda poco de todo loque había, los restos que se mantienen en pie dan escalofríos, especialmente los polvorines.
Después del periodo de instrucción me mandaron a Melilla a Regulares 52. Tengo ese capítulo medio terminado.
ResponderEliminarEsas fábricas suelen dar una sensación muy extraña, hay algunas que por suerte han tenido pocos accidentes pero la que yo comento es increíble la de accidentes que han habido con muchas muertes.
Voy a ver si encuentro ese vídeo que comentas, un saludo.